Acompañamiento a la infancia
¿Cómo acompañamos a los niños?
Los niños necesitan ser escuchados, vistos y comprendidos en su vivencia interna para poder dar sentido a lo que les sucede y a la manera en que lo expresan.
Su conducta —muchas veces intensa, desbordada o repetitiva— no es el problema en sí, sino una forma de expresar aquello que aún no pueden poner en palabras.
Es a través del acompañamiento consciente que el niño puede empezar a comprender su mundo emocional, dar sentido a sus reacciones e ir construyendo recursos internos que le permitan relacionarse con mayor seguridad y confianza.
Este proceso se da a través de la experiencia, del vínculo y del juego, que se convierten en sus principales canales de expresión e integración.
Aquí es donde nace la necesidad de acompañamiento del niño.
Para que este acompañamiento sea realmente transformador, será necesario que se base en la presencia, en el respeto por su ritmo y en la creación de un espacio seguro donde pueda expresarse sin ser juzgado ni corregido constantemente.
Todo ello con el objetivo de que el niño pueda experimentarse como una persona válida, capaz y con un lugar dentro de su sistema familiar.
.png)
¿Cómo trabajamos?
El acompañamiento con niños se basa en la comprensión profunda de lo que hay detrás de su conducta, integrando el trabajo con el niño y con la familia.
Este proceso se desarrolla a través de diferentes ejes:
• El juego y la expresión
El juego es el lenguaje natural del niño.
A través de él, puede expresar aquello que aún no sabe poner en palabras y dar salida a su mundo interno.
• La presencia y el vínculo
Se crea un espacio seguro donde el niño puede mostrarse tal como es, sin presión ni juicio.
Es desde este vínculo que puede ir regulándose y construyendo seguridad interna.
• El trabajo con la familia
El cambio real no se da únicamente con el niño.
Por ello acompañamos también a los padres y madres, ayudándoles a comprender lo que está ocurriendo y a sostenerlo desde otro lugar.
• Límites con conciencia
No se trata de poner más normas, sino de ponerlas con claridad, coherencia y presencia.
Los límites, cuando están bien sostenidos, aportan estructura y seguridad.
En este proceso no hay una única manera de hacer.
Cada niño y cada familia necesita su propio ritmo y sus propias herramientas para poder integrar los cambios.
Con el acompañamiento terapéutico a niños y familias realizamos un proceso de actualización de los patrones de funcionamiento y de las dinámicas relacionales, aportando nuevas herramientas que permitan construir vínculos más seguros, respetuosos y coherentes.
A nivel general, podemos decir que, entre otros resultados, encontramos:
-
Mejora en la regulación emocional y en la capacidad de sostener lo que sienten.
-
Mayor comprensión de la propia conducta y de la de los demás.
-
Aprendizaje en la gestión de límites y en la relación con la autoridad.
-
Incremento de la seguridad interna, la autoestima y la confianza.
-
Mejora en la calidad del vínculo con los adultos de referencia.
-
Desarrollo de recursos para afrontar situaciones de cambio o dificultad.
¿En qué situaciones puede ayudar?
Este acompañamiento puede ser útil cuando aparecen situaciones como:
-
Rabietas o desbordamientos emocionales frecuentes.
-
Dificultades para aceptar límites.
-
Irritabilidad o baja tolerancia a la frustración.
-
Dependencia de pantallas o estímulos constantes.
-
Dificultades en la relación con padres, hermanos u otros niños.
-
Inseguridad, bloqueo o dificultades de autoestima.
-
Momentos de cambio (separaciones, cambios de escuela, nuevos contextos familiares…).
-
Procesos de duelo o pérdidas.
-
Situaciones en las que la familia se siente desbordada o sin recursos.
No es necesario esperar a que la situación sea muy grave.
A veces, una mirada a tiempo puede facilitar cambios profundos.
El niño no necesita ser corregido constantemente.
Necesita ser comprendido, sostenido y acompañado en su proceso de crecimiento.
Cuando podemos entender lo que hay detrás de la conducta, se abre un nuevo espacio de relación.